No ir al correr el domingo hubiera sido un "pecado" porque como siempre correr en Ibiza es un placer por el grupo formado. Que la mañana invitaba a quedarse en casa con un libro, con música y tumbado también es verdad porque cuando me levante llovía a cantarros, luego paso a granizar y si asomabas la naríz por el balcón buff....